Esta etapa de 12.0 km le llevará desde las orillas del Mediterráneo hasta los tranquilos relieves del interior, con un desnivel positivo de 328m y negativo de 271m. Partiendo de Villeneuve-Loubet, bajo la mirada de su fortaleza medieval, el camino se interna en valles boscosos pasando por Roquefort-les-Pins. Durante unas 3 horas y media de marcha, los senderos de pinos y encinas ofrecen un entorno propicio para la reflexión y la espiritualidad jacobea. La llegada a Valbonne es excepcional: este pueblo del siglo XVI, trazado en damero por los monjes de Lérins, es una joya de la arquitectura provenzal. Es una travesía corta pero intensa en patrimonio, ideal para conectar con la esencia del camino en el sur de Francia.
Con solo 328m de ascenso acumulado, esta etapa es físicamente sencilla y perfecta para recuperar fuerzas. La mayor dificultad es estar atento a las señales al salir de las zonas urbanas de Villeneuve-Loubet. El terreno combina senderos sombreados con algunos tramos de asfalto expuestos al sol.
No deje de visitar la iglesia de Saint-Blaise en Valbonne para sellar su credencial en un ambiente monástico auténtico. Asegúrese de llevar agua suficiente desde la salida, ya que hay pocos puntos de servicio en el bosque. Las plazas porticadas de Valbonne son ideales para disfrutar de la gastronomía local al concluir la etapa.