Este recorrido de 28.4 km le sumerge en la efervescencia de la Riviera, ofreciendo una dimensión espiritual impactante entre la tierra y el mar. Con un desnivel positivo de 1145m y negativo de 1297m, el itinerario se eleva sobre Niza, ofreciendo panoramas sobre el monte Boron antes de descender hacia las orillas del Var. Para unas 8h30 de marcha, pasará por la ciudadela de Villefranche y la iglesia de Saint-Philippe-Néri, emblemas del paso de los peregrinos hacia el oeste. El camino atraviesa el entorno urbano de Niza para alcanzar las colinas más tranquilas que llevan al casco histórico de Cagnes-sur-Mer. Esta etapa es una transición entre el brillo de la costa y las primeras estribaciones de la Provenza cristiana.
El esfuerzo es constante con más de 1100 m de desnivel positivo repartidos en varias subidas urbanas y de colinas. Caminar sobre asfalto al atravesar Niza puede ser agotador para las articulaciones bajo un sol a menudo intenso. La navegación requiere especial atención a la señalización en zonas residenciales densas.
Llene sus botellas de agua antes de salir de Niza, ya que la zona comercial del aeropuerto es menos propicia para paradas serenas. Puede sellar su credencial en la iglesia Saint-Pierre-d'Arène en Niza. Al llegar, el casco antiguo de Haut-de-Cagnes ofrece alojamientos con encanto para recuperarse de este largo día.