Esta larga etapa de 30,8 km le sumerge en el corazón de la Provenza ocre, uniendo el pie del majestuoso Peñón de Roquebrune con la ciudad medieval de Les Arcs. Caminando entre los macizos de Estérel y Maures, superará un desnivel positivo de 380m y negativo de 206m, en unas 7h30 de marcha contemplativa. El recorrido serpentea entre viñedos de renombre y fragantes pinares, pasando cerca de la capilla de Sainte-Roseline, lugar emblemático de espiritualidad en la Vía Aurelia. La llegada a Les Arcs, con su torre sarracena y sus calles empinadas, ofrece una impresionante recompensa histórica al peregrino que busca silencio y patrimonio. Es un tramo donde la tierra roja y el verde de los pinos componen una paleta de colores típicamente mediterránea.
La mayor dificultad reside en la longitud de la etapa (más de 30 km), que exige una excelente condición física y una gestión constante del esfuerzo pese al moderado desnivel de 380m. Algunos sectores atraviesan extensas zonas de viñedos y matorrales con muy poca sombra, lo que agota al caminante en caso de calor intenso. El abastecimiento es escaso entre los dos municipios, por lo que se requiere autonomía total.
No deje de detenerse en la Capilla de Sainte-Roseline para sellar su credencial y admirar las reliquias. Lleve al menos 3 litros de agua por persona, ya que los puntos de agua potable escasean en este tramo de bosque y viñedos. Al llegar, se recomienda encarecidamente alojarse en el barrio medieval de Parage para una inmersión histórica total.