Este tramo de 14,9 km, con una duración estimada de 5 horas y media, parte del pintoresco pueblo de Roquebrune para ofrecer una experiencia única entre el cielo y el mar. El peregrino deberá superar 752m de desnivel positivo y 665m de negativo, recorriendo senderos que ofrecen vistas aéreas sobre Beausoleil y el Principado de Mónaco. A lo largo de la antigua Vía Aurelia, se pueden observar pequeños oratorios y vestigios que evocan los siglos de peregrinación hacia Santiago y Arles. El camino culmina con un descenso espectacular hacia la bahía de Villefranche-sur-Mer, un puerto histórico de gran belleza arquitectónica. Es una etapa de contrastes, donde la paz de los senderos de montaña se encuentra con el brillo de la Costa Azul.
A pesar de su distancia moderada, los 752m de subida acumulada incluyen tramos empinados de escaleras y senderos pedregosos que requieren buen calzado. La exposición al sol es constante en las laderas orientadas al sur, lo que aumenta el cansancio en los días calurosos.
No olvide sellar su credencial en la iglesia de Santa Margarita en Roquebrune antes de salir. Asegúrese de llevar agua suficiente, ya que las fuentes son escasas en los senderos elevados entre Beausoleil y Villefranche.