Esta etapa de 14,1 km, con una duración estimada de 5 horas, se eleva sobre la Riviera ofreciendo una inmersión entre el mar y la montaña con 720 m de desnivel positivo y 630 m de negativo. El sendero sale de Roquebrune-Cap-Martin para ascender hacia el pueblo de La Turbie, famoso por su Trofeo de Augusto, un hito histórico fundamental en la ruta. A lo largo de los balcones del Mediterráneo, descubrirá restos romanos y la capilla de Saint-Roch, testimonios del paso de peregrinos por la antigua Via Julia Augusta. El recorrido por los relieves calizos de la Grande Corniche llega finalmente a Èze, una joya medieval donde la espiritualidad se funde con el horizonte azul en un ambiente de profunda paz.
El esfuerzo es constante desde la salida de Roquebrune con una subida pronunciada de 720 m hacia La Turbie. El terreno pedregoso puede ser resbaladizo con la humedad, y la exposición al sol es intensa en las crestas de la Grande Corniche. Es esencial llevar suficiente agua, ya que los puntos de sombra son escasos en las zonas más altas.
No olvide sellar su credencial en la iglesia de Saint-Michel en La Turbie, un punto de paso histórico fundamental. Llene sus botellas de agua en la fuente de La Turbie antes de iniciar la travesía hacia Èze. Para disfrutar de una vista espectacular, realice un pequeño desvío por el parque de la Grande Corniche antes del descenso final.