Este tramo de 15,6 km marca una transición poética entre las tierras hortícolas de Pégomas, famosas por su mimosa, y las orillas del Mediterráneo. Con un desnivel positivo de 271 m y un descenso de 116 m, esta caminata de aproximadamente 4 horas le llevará suavemente hacia el azul del mar a través del barrio de La Napoule. En el camino, la silueta del macizo del Esterel se dibuja, recordando a los peregrinos la importancia de los oratorios provenzales que jalonan estas antiguas calzadas romanas. El ambiente se vuelve marítimo a medida que se acerca al castillo de Théoule, ofreciendo un momento de contemplación espiritual frente a la inmensidad del mar. Es una etapa de serenidad donde el aroma del yodo reemplaza gradualmente las esencias florales del valle del Siagne.
El esfuerzo sigue siendo moderado con solo 271 m de ascenso, concentrados principalmente en las colinas residenciales antes de descender hacia la costa. El principal desafío radica en la exposición al sol en los tramos pavimentados y la navegación por zonas urbanas densas. No hay dificultades técnicas, lo que hace de esta etapa un momento de recuperación activa.
No olvide sellar su credencial en la iglesia de Pégomas o en la oficina de turismo de Mandelieu-la-Napoule. Disfrute de un descanso cerca del Castillo de la Napoule para admirar su arquitectura antes de terminar en Théoule. Lleve suficiente agua, ya que los puntos de abastecimiento son menos frecuentes entre los centros urbanos.