Este recorrido de 25,9 km es una de las etapas más físicas de la Vía Aurelia, con un desnivel acumulado de más de 1100 metros que pondrá a prueba la resistencia del peregrino en unas 8 horas y media de marcha. Partiendo de Niza, el camino asciende por las laderas de Bellet y Saint-Antoine, ofreciendo una panorámica espectacular de los Alpes Marítimos y el mar. El itinerario transcurre entre viñedos, olivares y el paso por pequeños núcleos rurales que conservan oratorios dedicados a los santos protectores del Camino de Santiago. Tras cruzar el valle del Var, el sendero se encamina hacia el recinto amurallado del Haut-de-Cagnes, un refugio medieval de gran belleza espiritual. Es una jornada de contrastes marcados entre la efervescencia urbana del inicio y la calma de las colinas provenzales.
Los 1137m de desnivel positivo se concentran en subidas cortas pero muy empinadas que, sumadas a los tramos de asfalto, fatigan los músculos rápidamente. El descenso de 1108m hacia Cagnes-sur-Mer requiere atención en las rodillas, especialmente bajo el intenso sol mediterráneo de las crestas. Hay tramos largos sin fuentes de agua entre los barrios altos de Niza y la llegada.
Recomendamos sellar la credencial en la catedral de Niza antes del inicio y llenar las cantimploras, ya que el ascenso a las colinas es caluroso. Una variante interesante es desviarse ligeramente para ver las pequeñas bodegas del vino de Bellet. Al llegar a Cagnes, busquen alojamiento en la zona alta para disfrutar de la tranquilidad histórica lejos del bullicio costero.