Esta etapa de 19,5 km ofrece una transición suave entre el interior provenzal y los reflejos del Mediterráneo, con un tiempo estimado de marcha de 5 horas. Al salir del antiguo pueblo de Mougins, el camino desciende gradualmente 444 m a través de valles boscosos y zonas residenciales tranquilas. Con un desnivel positivo de apenas 200 m, el recorrido invita a la reflexión ante la capilla de Notre-Dame-de-Vie, antes de cruzar los alrededores de Cannes y bordear el canal de la Siagne. La etapa concluye frente al impresionante castillo de la Napoule, donde la brisa marina recibe al peregrino tras una jornada marcada por la luz y la serenidad. Es un caminar contemplativo que une la elegancia de las colinas con la belleza del litoral.
Con solo 200 m de desnivel positivo, esta etapa es fácil y apta para todos los caminantes. La mayor dificultad reside en los tramos de asfalto al atravesar zonas periurbanas, lo que puede cansar los pies con calor intenso. El descenso acumulado de 444 m hacia Mandelieu requiere prestar atención a las rodillas en las bajadas continuas.
Tómese el tiempo para visitar la Chapelle Notre-Dame-de-Vie en Mougins y sellar su credencial al inicio. Asegúrese de llenar sus botellas de agua en el pueblo, ya que la sombra escasea al final del trayecto por el canal de la Siagne. Al llegar a Mandelieu, regálese un momento de descanso en la playa frente a las islas de Lérins.