Esta última etapa de 19,6 km de la Vía Aurelia ofrece una transición pacífica entre el macizo de las Alpilles y la llanura del Ródano, con un tiempo estimado de 5 horas. Al salir de Maussane-les-Alpilles, el camino discurre entre olivares y los restos del acueducto romano de Barbegal, una joya de la ingeniería antigua. El perfil es suave, con solo 140 m de desnivel positivo y 155 m negativo, facilitando una llegada meditativa a la ciudad histórica de Arlés. Al acercarse, la sombra de los Alyscamps recibe al peregrino con una espiritualidad milenaria que antaño marcaba el inicio de la Vía Tolosana. El recorrido finaliza solemnemente ante la fachada de la catedral de Saint-Trophime.
El esfuerzo físico es moderado con solo 140 m de desnivel positivo, pero el sendero está muy expuesto al sol en la llanura. La mayor dificultad es el calor intenso en verano y la escasez de sombra en la segunda mitad del trayecto. La entrada a la zona urbana de Arlés requiere prestar especial atención a la señalización entre el tráfico.
No olvide sellar su credencial en la oficina de turismo o en la catedral de Saint-Trophime al llegar. Lleve suficiente agua desde la salida de Maussane, ya que los puntos de abastecimiento son escasos hasta llegar a Arlés. Se recomienda hacer una parada en los molinos romanos de Barbegal para disfrutar de este sitio histórico único.