Esta exigente etapa de 33,4 km marca la transición espectacular entre las orillas del Mediterráneo y las tierras del Var, con unas 9 horas de marcha previstas. Al salir de Mandelieu, la peregrinación se eleva hacia el corazón del macizo del Estérel, ofreciendo un contraste asombroso entre la roca volcánica roja y el azul del mar. El recorrido cruza el Col de l'Esquillon y serpentea por matorrales salvajes antes de descender hacia los vestigios galorromanos de Fréjus, antigua ciudad episcopal. En el camino, encontrará discretos oratorios y la sombra de los alcornoques, invitando a una meditación profunda frente a la inmensidad del horizonte. La llegada a las arenas de Fréjus y a la catedral de Saint-Léonce, hito mayor de la Vía Aurelia, recompensa el esfuerzo con una inmersión en la historia cristiana primitiva.
El esfuerzo es constante con un desnivel acumulado de 699 m de subida y 709 m de bajada, lo que requiere una excelente resistencia física. La principal dificultad radica en el cruce del macizo del Estérel, una zona muy expuesta al sol y sin puntos de avituallamiento en gran parte del trayecto.
Lleve al menos 3 litros de agua y su comida, ya que no hay servicios entre Mandelieu y Fréjus. No olvide sellar su credencial en el conjunto episcopal de Fréjus al llegar, y evite absolutamente esta etapa en días de fuerte calor o viento fuerte.