Esta etapa de 29,3 km es una travesía espectacular entre el cielo y el mar, uniendo el pueblo colgado de Èze con la ciudad medieval de Cagnes-sur-Mer en unas 8 horas y media. Con un desnivel positivo de 1179m y negativo de 1310m, el peregrino recorre las crestas de Niza a través del Mont Gros, disfrutando de vistas increíbles sobre la Bahía de los Ángeles. El patrimonio religioso marca el camino con pequeños oratorios y el paso por el casco antiguo de Niza, donde la Vía Aurelia respira su pasado barroco. Al cruzar la llanura del río Var antes de subir hacia el Haut-de-Cagnes, se siente la transición entre la verticalidad de la Riviera y la suavidad de la Provenza. Es un tramo exigente pero espiritualmente reconfortante, donde la inmensidad del horizonte invita a la contemplación.
El esfuerzo es constante con más de 1100m de desnivel positivo, que incluye subidas pronunciadas por senderos calizos y un largo descenso técnico hacia Niza. La exposición al sol es alta en las crestas y el cruce urbano por Niza puede resultar agotador para las articulaciones debido al asfalto. El kilometraje total de 29,3 km convierte esta jornada en un reto físico considerable.
Lleve suficiente agua antes de salir de Èze, ya que los puntos de abastecimiento son escasos hasta llegar a Niza. No olvide sellar su credencial en la Catedral de Sainte-Réparate en el casco antiguo de Niza. Una pausa contemplativa en la cima del Mont Boron ofrece una de las vistas más bellas del sur de Francia.