Esta etapa de 32,1 km por la Vía Aurelia es una travesía exigente de unas 8 horas y media que conecta el mar con el interior provenzal, con un desnivel positivo de 894 m y negativo de 953 m. Desde Cagnes-sur-Mer, el camino asciende hacia Biot y cruza los bosques de pinos de la Valmasque, ofreciendo momentos de profunda soledad y conexión espiritual. El patrimonio jacobeo se manifiesta en los pequeños oratorios y en la cercanía de la histórica capilla de Notre-Dame de Vie, un hito para los caminantes que buscan protección. Al atravesar los paisajes mediterráneos entre Valbonne y Mouans-Sartoux, el peregrino experimenta la belleza del relieve calcáreo y los aromas de la garriga. Es un tramo que invita a la reflexión interna mientras se conquistan las colinas que separan la costa de los pies de los Alpes Marítimos.
La dificultad radica en la longitud de 32,1 km y el terreno rompepiernas con constantes subidas y bajadas que suman 894 m de ascenso. El descenso acumulado de 953 m puede ser duro para las rodillas, especialmente en los tramos de piedra suelta típicos de la garriga provenzal.
Se recomienda sellar la credencial en la oficina de turismo de Biot o en la iglesia de Mougins. Lleve suficiente agua y comida para el tramo del bosque de la Valmasque, y use calzado con buen agarre para protegerse en los descensos técnicos sobre roca caliza.