Este recorrido de 15,8 km sale de la ciudad termal de Aix-en-Provence, con un desnivel positivo de 241 m y negativo de 160 m, completándose en unas 4 horas. El itinerario abandona el bullicio de la catedral de Saint-Sauveur para adentrarse en los pinares y garrigas perfumadas que rodean el majestuoso acueducto de Roquefavour. El peregrino atraviesa paisajes típicos de la Provenza profunda, con vistas constantes al macizo de la Sainte-Victoire que inspiró a Cézanne. Es una etapa corta que favorece la espiritualidad y el descanso, terminando con una subida suave hacia el pintoresco pueblo de Ventabren. La llegada al casco antiguo ofrece una atmósfera medieval única para reflexionar sobre el camino recorrido.
La dificultad es baja, aunque los 241 m de desnivel positivo se concentran principalmente en la subida final al pueblo de Ventabren. Hay que tener precaución con la exposición solar en las zonas de meseta y prestar atención a la señalización al salir de las zonas urbanas de Aix. No hay puntos intermedios importantes de avituallamiento, así que planifique su salida.
Asegúrese de sellar su credencial en la catedral de Saint-Sauveur antes de partir. Lleve suficiente agua, ya que las fuentes son escasas hasta llegar al destino. En Ventabren, es imprescindible subir a las ruinas del castillo de la Reina Juana para disfrutar de las vistas panorámicas al atardecer.