Esta majestuosa travesía de 85,4 km, que une Villefranche-sur-Mer con Théoule-sur-Mer, se extiende a lo largo de tres días de una intensidad excepcional entre el mar y la montaña. Al dejar la bahía, el peregrino sube hacia el Mont Boron antes de cruzar Niza y su patrimonio barroco, para luego adentrarse en el interior a través del famoso pueblo colgado de Saint-Paul-de-Vence. Con 2487 m de desnivel positivo y 2649 m de negativo, el camino alterna entre los senderos escarpados del macizo del Estérel y pasos costeros cargados de historia, como los restos de antiguas capillas románicas. El recorrido alcanza su cumbre espiritual en los momentos de soledad ante la inmensidad del Mediterráneo, ofreciendo unas 22 horas de caminata contemplativa entre aromas de pinos y matorrales.
El esfuerzo es constante con casi 2500 m de desnivel positivo, lo que exige una excelente condición física para completar las tres etapas. Los tramos en el Estérel pueden ser agotadores debido a la alta exposición al sol y a un terreno rocoso técnico que castiga las rodillas en los descensos. El suministro es fácil en las zonas urbanas, pero escasea una vez que se entra en los macizos forestales.
Prevea al menos 3 litros de agua al día, especialmente al cruzar las zonas naturales aisladas entre Biot y Mandelieu. No olvide sellar su credencial en la catedral Sainte-Réparate de Niza o en el ayuntamiento de Saint-Paul-de-Vence. Para una experiencia óptima, comience sus jornadas al amanecer para disfrutar del frescor y de las luces rasantes sobre el mar.