Esta majestuosa travesía de 77,6 km, repartida en tres días de marcha intensa, le llevará desde la bahía de Villefranche hasta el golfo de La Napoule, con 2234 m de desnivel positivo y 2562 m de descenso. Entre el mar y las colinas, el camino serpentea por las calles de Niza, sube hacia los olivares de Vence y atraviesa los pueblos medievales de Saint-Paul-de-Vence y Mougins. El patrimonio religioso jalonea su itinerario, desde la catedral de Sainte-Réparate hasta las pequeñas capillas románicas del macizo de Tanneron. Esta etapa ofrece una profunda inmersión espiritual en el corazón de la Riviera, donde el azul del Mediterráneo contrasta con la piedra caliza de los Prealpes. Caminará unas 23 horas en total por este tramo exigente pero gratificante.
Con más de 2200m de desnivel acumulado, esta etapa se califica de difícil debido a su longitud y a la naturaleza escarpada del terreno interior. Las subidas hacia Vence y los tramos forestales antes de Mandelieu requieren una excelente resistencia, sobre todo con mochila. La exposición al sol es significativa en las crestas del Esterel y la Siagne, lo que puede dificultar el avance en verano.
Planifique paradas para sellar su credencial en la catedral de Niza y en la iglesia de Mougins, lugares muy simbólicos. Asegúrese de rellenar sus botellas de agua en los pueblos medievales, ya que algunos tramos de matorral carecen de fuentes. Una parada espiritual en la Chapelle du Rosaire de Vence, decorada por Matisse, enriquecerá enormemente su experiencia de peregrino.