Esta magistral travesía de 53,8 km le transporta del encanto medieval de Valbonne a los restos romanos de Fréjus, con un tiempo de marcha estimado de unas 14 horas repartidas en tres días. Al dejar el interior de Grasse, el peregrino se sumerge en la soledad salvaje del Macizo del Estérel, donde la tierra de riolita roja contrasta con el azul del mar y el verde de la garriga. Este tramo, con 905 m de desnivel positivo y 1161 m de descenso, cruza collados panorámicos y bordea las orillas del Argens antes de llegar a la catedral de Saint-Léonce. Entre oratorios discretos y senderos forestales, el espíritu se aleja del bullicio de la costa para encontrar una serenidad contemplativa propia de la marcha de larga distancia. Es un viaje temporal y espiritual que une las influencias monásticas del interior con las raíces antiguas de la ciudad episcopal de Fréjus.
El esfuerzo se considera difícil debido a la distancia acumulada y a un desnivel negativo de 1161 m que exige mucho a las articulaciones, especialmente en el descenso hacia la llanura del Argens. El cruce del macizo del Estérel ofrece pocas zonas de sombra y las subidas, aunque progresivas, representan un reto físico constante bajo el clima mediterráneo. La autonomía de agua es crucial, ya que los puntos de abastecimiento son escasos en las mesetas boscosas entre las localidades.
Asegúrese de sellar su credencial en la oficina de turismo de Valbonne y en la catedral de Fréjus, punto final simbólico. Para esta etapa de tres días, prevea una parada intermedia cerca de Mandelieu-la-Napoule para gestionar su energía antes de atacar el Estérel. Se recomienda encarecidamente el uso de bastones para asegurar los descensos técnicos y los senderos pedregosos típicos del sur.