Esta majestuosa travesía de 60,2 km, realizada en tres días de marcha, constituye la entrada triunfal de la Vía Aurelia en Provenza, con un desnivel positivo de 2446 m y negativo de 2500 m. Desde las alturas medievales de Roquebrune-Cap-Martin, dominará el Mediterráneo antes de adentrarse en las calles históricas de Niza y atravesar el relieve escarpado hacia Villeneuve-Loubet. El peregrino pasará por joyas como la capilla de Saint-Roch y oratorios ancestrales, testimonios del paso secular de los caminantes hacia Galicia. Entre los aromas de la garriga y el azul infinito, este exigente recorrido ofrece una dimensión contemplativa única, donde cada paso entre el mar y la montaña refuerza la introspección espiritual.
El esfuerzo es constante con 2446 m de desnivel positivo repartidos por senderos a veces técnicos y rocosos. La principal dificultad radica en la exposición al sol en los balcones de la Riviera y la gestión del cansancio durante tres días consecutivos de caminata intensa. Los descensos hacia el litoral suelen ser exigentes para las articulaciones con 2500 m de desnivel negativo acumulado.
Recuerde sellar su credencial en la iglesia de Sainte-Marguerite en Roquebrune o en la catedral de Niza. Lleve una reserva de agua importante, ya que las fuentes escasean en las crestas calurosas que dominan la costa. Para una pausa espiritual, el monasterio de Cimiez en Niza ofrece un entorno de recogimiento ideal antes de la última etapa hacia Villeneuve-Loubet.