Esta magistral travesía de 100,3 km en tres días le llevará desde los balcones de la Riviera hasta las rocas rojas de l'Estérel, con un tiempo de marcha estimado de 26 horas. Entre Roquebrune-Cap-Martin y Théoule-sur-Mer, el peregrino se enfrenta a un relieve exigente con 3242 m de desnivel positivo, siguiendo las crestas sobre Mónaco y cruzando las colinas del interior de Cannes. El camino está salpicado de tesoros espirituales como la capilla de Saint-Roch o los senderos seculares de La Turbie, ofreciendo una profunda introspección frente a la inmensidad azul. Atravesará localidades cargadas de historia como Èze, Niza y Grasse, donde el aroma de la garriga se mezcla con el aire marino en un ambiente de peregrinación mediterránea única.
Con 3242 m de desnivel positivo y 3311 m de negativo, esta ruta se clasifica como difícil debido a la repetición de subidas pronunciadas en las estribaciones alpinas. La exposición al sol es casi permanente en las crestas rocosas, y algunos pasajes técnicos en los macizos de Maures o Estérel requieren mayor vigilancia en los apoyos pedregosos.
No olvide sellar su credencial en la iglesia de Sainte-Marguerite en Roquebrune o en la catedral de Niza. Prevea una reserva de agua importante (mínimo 3L diarios) ya que las fuentes son escasas en las alturas calizas. Una parada espiritual en el monasterio de Cimiez es muy recomendable por la serenidad del lugar.