Este recorrido de 64,6 km, que requiere unas 18 horas de marcha divididas en tres jornadas, marca una entrada majestuosa en el interior de la Costa Azul a través de la Vía Aurelia. Con un desnivel positivo de 2564m y negativo de 2635m, el peregrino se eleva sobre el Mediterráneo para cruzar pueblos colgados como La Turbie, con su Trofeo de los Alpes, y descender hacia Niza antes de subir hacia las colinas de Vence y Opio. El camino, entre matorrales mediterráneos y bosques de encinas, está salpicado de tesoros religiosos como el Monasterio de Cimiez y pequeñas capillas jacobeas. Es una experiencia de gran intensidad espiritual donde la luz de la Riviera se funde con la paz de los senderos antiguos.
El desafío es considerable con más de 2500m de desnivel acumulado, especialmente en las subidas empinadas hacia La Turbie y los senderos rocosos tras Niza. La gestión del esfuerzo durante los tres días es crucial, ya que muchos tramos están muy expuestos al sol y carecen de sombra. Se requiere especial atención a las señales del GR al atravesar zonas urbanas densas.
Asegúrese de llevar mucha agua, ya que las fuentes son escasas en las crestas calizas entre Èze y Niza. Para sellar su credencial, visite el Monasterio de Cimiez en Niza o la capilla de los Penitentes Blancos en Vence. Una parada en la catedral de Vence para ver el mosaico de Chagall es altamente recomendable para un momento de meditación espiritual.