Este recorrido de 75,5 km por la Riviera y el interior de la Costa Azul representa una inmersión espiritual de 3 días, con 2794 m de desnivel positivo y 2910 m de descenso. Saliendo de Roquebrune, el peregrino domina Mónaco antes de adentrarse en las colinas hacia La Turbie y su trofeo romano. Entre pinos y matorrales, el camino atraviesa Niza y su patrimonio barroco para luego subir por las crestas mediterráneas hasta llegar a Mouans-Sartoux. Este tramo, jalonado por capillas centenarias y antiguos hitos romanos, ofrece unas 21 horas de marcha donde la vista de los Alpes se funde con el mar. Es una prueba de resistencia donde cada oratorio recuerda la larga tradición de los caminantes de Dios hacia Compostela.
El esfuerzo es intenso con casi 2800 m de desnivel positivo, lo que exige una gran condición física para superar los sucesivos collados. Los descensos hacia Niza y Mouans-Sartoux son técnicos y castigan las articulaciones, especialmente bajo el fuerte sol de las laderas del sur.
Lleve suficientes reservas de agua ya que las fuentes escasean entre los pueblos. No olvide sellar su credencial en la catedral de Sainte-Réparate en Niza y aproveche la parada en La Turbie para admirar los restos romanos.