Esta magistral travesía de 66.0 km en tres días le sumerge en el corazón de la Riviera, con 2571 m de desnivel positivo y 2695 m de negativo, lo que requiere unas 18 a 20 horas de marcha. Al dejar el olivo milenario de Roquebrune, el camino sube hacia la Grande Corniche, ofreciendo panoramas espirituales entre el mar y la montaña, antes de descender hacia las calles históricas de Èze y Niza. Cruzará las colinas de Niza, salpicadas de oratorios y capillas barrocas, para llegar al valle del Var y luego a las tierras de Biot, famosa por su artesanía de vidrio. El peregrino camina aquí entre el azul mediterráneo y las estribaciones de los Alpes, siguiendo las huellas de la antigua calzada romana Vía Aurelia. El itinerario ofrece una dimensión contemplativa única, donde la belleza de los jardines de Antibes y los antiguos pueblos provenzales invita a la introspección en cada paso.
El principal desafío reside en los 2571 m de desnivel positivo acumulado sobre un relieve en 'dientes de sierra', especialmente exigente para las rodillas durante el descenso hacia Niza. La exposición solar en las crestas de La Turbie y los tramos asfaltados en zonas urbanas pueden aumentar la fatiga térmica. La logística de suministros es fácil, pero la longitud de las etapas diarias requiere una excelente condición física.
No olvide sellar su credencial en la iglesia de Sainte-Réparate en Niza o en el ayuntamiento de Biot. Lleve agua suficiente para la subida al Trofeo de Augusto, ya que las fuentes son escasas en las crestas. Para mayor comodidad, divida su recorrido con pernoctaciones en Niza y Cagnes-sur-Mer.