Este recorrido excepcional de 77,0 km une el Peñón de Mónaco con las tierras de mimosa de Pégomas en tres jornadas de gran intensidad, sumando 2401m de ascenso y 3047m de descenso. El peregrino abandona el lujo del Principado para elevarse por los balcones de la Riviera, atravesando los pueblos colgados de La Turbie y Èze, antes de descender hacia las calles históricas de Niza y las murallas de Antibes. El camino serpentea entre la garriga odorante y miradores marítimos, pasando ante el Trofeo de los Alpes y la capilla de Saint-Roch, símbolos de protección para los viajeros. Entre el azul del Mediterráneo y el relieve escarpado de los Alpes Marítimos, esta etapa ofrece una dimensión contemplativa única donde cada oratorio evoca la fe de los antiguos caminantes hacia Compostela.
Con más de 3000m de desnivel negativo, las articulaciones sufren especialmente en los descensos técnicos hacia Niza y Antibes. El esfuerzo se ve reforzado por los 2401m de desnivel positivo que exigen una excelente condición física bajo un sol a menudo intenso y poca sombra en las crestas.
No olvide sellar su credencial en la iglesia de Sainte-Dévote en Mónaco o en la catedral de Niza. Lleve una reserva importante de agua (mínimo 2L) para los tramos de cresta entre Mónaco y Niza, y priorice una salida al amanecer para evitar el calor urbano.