Este recorrido de 67.8 km, que requiere unas 18 horas de marcha divididas en tres días, ofrece una transición espectacular entre el Principado de Mónaco y las tierras de Mouans-Sartoux. Con un desnivel positivo de 2227m y uno negativo de 2761m, el peregrino se eleva sobre los balcones de la Riviera, atravesando lugares históricos como La Turbie y su Trofeo de Augusto antes de descender hacia los valles de la Costa Azul. El camino serpentea entre matorrales fragantes y bosques de pinos, uniendo joyas medievales como Èze o las colinas de Niza, ofreciendo una dimensión espiritual profunda frente a la inmensidad del Mediterráneo. Este tramo de la Vía Aurelia es un verdadero viaje en el tiempo, donde los oratorios y los vestigios de la calzada romana guían sus pasos hacia el interior de la Provenza.
El esfuerzo es notable con un desnivel positivo acumulado de 2227m, especialmente durante la subida inicial hacia La Turbie y el paso por las crestas que dominan Niza. El descenso de 2761m puede ser exigente para las rodillas, sobre todo en los senderos pedregosos y técnicos del interior. La exposición al sol es alta en los balcones marítimos y los puntos de suministro pueden estar distantes una vez en las colinas.
Lleve al menos 2 litros de agua por día, ya que las fuentes escasean entre los pueblos colgados. No olvide sellar su credencial en la iglesia de Sainte-Dévote en Mónaco o en la iglesia de la Visitación en Mouans-Sartoux. Para una parada espiritual, se recomienda encarecidamente un desvío al monasterio de Cimiez en Niza.