Esta magistral travesía de 83,5 km une la Roca del Príncipe con la ciudad de los festivales en tres intensos días de marcha, ofreciendo un panorama grandioso entre el mar y la montaña. Con un desnivel positivo de 2.421 m y 3.071 m de descenso, el itinerario cruza las alturas de la Riviera pasando por Èze, el monte Boron en Niza y las colinas del Esterel. El peregrino camina entre restos de la Vía Aurelia romana, los oratorios de La Turbie y monasterios urbanos como el de Cimiez en Niza. Este exigente recorrido espiritual, que requiere unas 21 horas de marcha efectiva, alterna el bullicio de las ciudades costeras con la serenidad de los senderos de balcón sobre el Mediterráneo.
El mayor desafío reside en la acumulación de 2.421 m de desnivel positivo sobre un terreno a menudo rocoso y escarpado, especialmente durante la subida a La Turbie. La exposición al sol es casi permanente en las crestas, y el desnivel negativo de 3.071 m castiga enormemente las articulaciones en los descensos hacia Niza y Cannes. La orientación puede resultar compleja en los densos tramos urbanos entre Antibes y Golfe-Juan.
Prevea reservas de agua importantes, ya que las fuentes naturales son escasas fuera de los centros urbanos. No olvide sellar su credencial en la iglesia de Sainte-Dévote en Mónaco y en la catedral de Niza. Para una pausa espiritual, el monasterio de Cimiez ofrece un remanso de paz antes de retomar la ruta hacia el oeste.