Este primer tramo de 88,5 km por la Vía Aurelia le llevará desde la frontera italiana hasta los campos de flores de Pégomas, con un exigente desnivel acumulado de 3202m. Partiendo de Mentón, el camino asciende hacia los pueblos colgados de Roquebrune-Cap-Martin y La Turbie, ofreciendo panorámicas espectaculares del Mediterráneo. El itinerario recorre los balcones de la Costa Azul y las estribaciones de los Alpes Marítimos, atravesando lugares históricos como el Trofeo de Augusto y el centro medieval de Vence. Este viaje espiritual entre el mar y la montaña invita a la reflexión ante las numerosas capillas barrocas y oratorios que encontrará hasta llegar al valle del Siagne. Es una etapa intensa donde la herencia romana y la devoción jacobea se funden en un paisaje de belleza excepcional.
Con más de 3200m de desnivel positivo y negativo en tres jornadas, el esfuerzo es constante y las rodillas sufren en los descensos técnicos sobre terreno pedregoso. Las subidas hacia La Turbie y los macizos calizos sobre Niza requieren una gran preparación física, especialmente con las altas temperaturas estivales. La gestión del agua es vital, ya que algunos tramos de garriga entre pueblos carecen por completo de sombra y fuentes.
No olvide sellar su credencial en el Monasterio de Cimiez en Niza, un punto espiritual clave en la ruta. Es muy recomendable empezar a caminar al amanecer para evitar el calor y disfrutar de las luces sobre el mar desde las cornisas. En cuanto al alojamiento, las acogidas cristianas en Vence son ideales para sumergirse en la atmósfera del camino antes de la meta final en Pégomas.