Este periplo inaugural de 76,9 km, que requiere unas 22 horas de marcha repartidas en tres días, marca la entrada solemne en territorio francés desde la frontera italiana. Al salir de Mentón, el peregrino asciende rápidamente hacia los balcones de la Costa Azul, atravesando los pueblos colgados de Roquebrune-Cap-Martin y Èze, ofreciendo una vista espiritual entre el mar Mediterráneo y las cumbres alpinas. El trazado supera un desnivel positivo acumulado de 3030m y negativo de 2777m, serpenteando entre olivares centenarios y pinares olorosos desde La Turbie hasta las callejuelas medievales de Mougins. En este camino cargado de historia romana y medieval, el oratorio de San Roque y el Trofeo de Augusto recuerdan la vocación milenaria de esta Vía Aurelia. Es una inmersión contemplativa donde la dureza del relieve calcáreo contrasta con la suavidad azulada de los jardines de la Riviera.
La dificultad principal reside en los 3030m de desnivel positivo que se encadenan en un terreno a menudo escarpado y pedregoso, especialmente durante la subida a La Turbie. La exposición al sol es casi permanente en las crestas litorales, y la gestión del esfuerzo es crucial durante los dos primeros días muy físicos. El descenso hacia Mougins, aunque más suave, castiga las rodillas tras los 2777m de desnivel negativo acumulados.
Selle su credencial desde el inicio en la iglesia de San Miguel de Mentón. Prevea una reserva de agua importante entre Mentón y La Turbie, ya que los puntos de avituallamiento son escasos en los senderos de cresta. Para una parada espiritual, la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción en Èze es un lugar de recogimiento imprescindible antes de continuar hacia el interior de Grasse.