Esta etapa inaugural de 82,8 km a través de tres jornadas de marcha une Menton con Grasse, acumulando 3068m de desnivel positivo en un desafío técnico y espiritual de gran belleza. Desde la frontera, el camino asciende hacia pueblos colgados como La Turbie, ofreciendo vistas espectaculares del Mediterráneo antes de atravesar el centro histórico de Niza. El trazado prosigue por el interior vençoise, cruzando bosques de pinos y oratorios antiguos hasta alcanzar la capital del perfume. Los peregrinos experimentan una transición fascinante entre el azul costero y el verde de la lavanda y el romero de la Provenza profunda. Es un tramo exigente que requiere resistencia física, pero que recompensa el alma con la paz de sus ermitas y la majestuosidad de la calzada romana.
El relieve es muy exigente, con más de 3000 metros de desnivel acumulado y subidas directas hacia pueblos colgados que ponen a prueba las piernas. La exposición solar en las laderas calizas es alta y algunos tramos entre valles presentan descensos técnicos que requieren buena preparación física.
Asegúrese de sellar su credencial en la iglesia de Sainte-Dévote o en la catedral de Niza. Lleve suficiente agua al salir de La Turbie, ya que las fuentes escasean en las zonas altas, y aproveche para descansar en el remanso de paz que ofrece la Abadía de Roseland.