Esta odisea mediterránea de 95,0 km, con más de 3200 m de desnivel positivo, ofrece una inmersión espectacular entre las estribaciones de los Alpes y el azul del litoral. Partiendo de Mentón, la ciudad del limón, el peregrino asciende hacia Roquebrune-Cap-Martin y cruza los collados que dominan Mónaco antes de atravesar los pueblos colgados de Eze y La Turbie, donde el Trofeo de Augusto es testigo de la antigüedad romana. El camino bordea las crestas calizas, desciende hacia Niza para honrar la catedral de Sainte-Réparate y serpentea por las colinas del interior a través de Vence antes de llegar al puerto de Cannes. Durante estos tres días de marcha intensa, el espíritu de Santiago se mezcla con los aromas de la garriga y los olivos centenarios, ofreciendo una contemplación silenciosa ante la inmensidad marina.
Con 3222 m de ascenso y descenso concentrados en tres días, el esfuerzo es constante, especialmente durante la subida a La Turbie y el paso de los puertos. El calor puede ser agobiante en las laderas expuestas al sur, y algunos senderos rocosos requieren una vigilancia constante para las articulaciones. La gestión del esfuerzo es crucial en esta distancia de 95 km que alterna subidas pronunciadas y descensos técnicos.
No olvide sellar su credencial en la iglesia de Sainte-Dévote en Mónaco o en la catedral de Niza. Hay agua disponible en los pueblos, pero prevea una reserva importante entre Eze y Niza. Para una experiencia espiritual única, haga una parada en la capilla del Rosario decorada por Matisse en Vence.