Esta monumental travesía de 84,1 km le transporta desde las alturas romanas del Trofeo de Augusto hasta las orillas de la bahía de Cannes en unas 22 horas de marcha. Este espectacular tramo de la Vía Aurelia presenta un desnivel positivo de 2421m y negativo de 2953m, serpenteando entre los balcones del Mediterráneo y las estribaciones del interior de Grasse. En el camino, el espíritu medieval despierta al atravesar pueblos colgados como Èze o al admirar las capillas seculares que jalonan el descenso hacia el río Var. Entre la garriga fragante y los bosques de encinas, el peregrino vive una transición profunda entre la verticalidad de los Alpes Marítimos y la suavidad del Esterel al llegar a Mandelieu-la-Napoule. Es una odisea espiritual donde cada paso en la calzada romana milenaria conecta al caminante con siglos de devoción jacobea.
El esfuerzo es intenso, con más de 2400m de ascenso por senderos a veces escarpados y técnicos, lo que requiere una excelente condición física. El descenso hacia el Var y la subida hacia las colinas del Esterel castigan las articulaciones con casi 3000m de desnivel negativo. La exposición al sol es alta en las crestas rocosas y los puntos de avituallamiento pueden estar distantes durante las etapas intermedias.
Es imprescindible dividir este tramo en tres etapas (ej: Niza y Vence) para disfrutar del excepcional patrimonio religioso. No olvide sellar su credencial en la catedral de Niza o en la capilla de los Penitentes Blancos en Vence. Lleve una reserva de agua considerable, ya que las fuentes son escasas en las mesetas calizas durante los días de calor.