Esta travesía de 52,3 km por el corazón de la Provenza salvaje une la antigua ciudad romana de Fréjus con la majestuosa abadía de Le Thoronet, con un desnivel positivo de 746 m y negativo de 559 m. Al dejar las orillas del Argens, el peregrino se adentra en el macizo de Maures y la llanura del Argens, atravesando pueblos pintorescos como Roquebrune-sur-Argens y Lorgues. El camino está salpicado de testimonios de fe, desde oratorios de piedra seca hasta campanarios románicos, ofreciendo una inmersión espiritual entre viñedos y bosques de alcornoques. La llegada a Le Thoronet, joya del orden del Císter, marca un momento culminante de contemplación donde el silencio arquitectónico responde a la búsqueda interior del caminante. Se estiman unas 14 horas de marcha repartidas en tres días para saborear plenamente la transición del Mediterráneo a la calma boscosa.
El esfuerzo se centra en la longitud total y el desnivel acumulado (746 m D+) por senderos a veces pedregosos y expuestos. La dificultad principal radica en gestionar el calor estival en la llanura del Argens y el relativo aislamiento de algunos tramos boscosos entre los pueblos.
Asegúrese de llevar suficientes reservas de agua antes de salir de Roquebrune-sur-Argens. No olvide sellar su credencial en la oficina de turismo de Lorgues y terminar su etapa visitando la abadía de Le Thoronet por su acústica única en el mundo.