Este recorrido de 60,0 km dividido en tres jornadas es un verdadero desafío de fe y resistencia, con 1107m de desnivel positivo y 1236m de bajada. Partiendo de la ciudad vidriera de Biot, el peregrino se adentra en los paisajes salvajes del macizo del Estérel y cruza el río Siagne hasta alcanzar los vestigios romanos de Fréjus. El camino alterna senderos de garriga perfumada con bosques frondosos y vistas espectaculares al Mediterráneo, pasando por Mandelieu-la-Napoule y Les Adrets-de-l'Estérel. La espiritualidad se vive en el silencio de las rocas rojas y en la contemplación del conjunto episcopal de Fréjus, hito histórico de la ruta. Es una etapa para conectar con la antigua Vía Aurelia, donde el esfuerzo físico se transforma en una meditación en movimiento.
El esfuerzo es constante con más de 1100m de desnivel acumulado, especialmente en las subidas pronunciadas del macizo del Estérel. La exposición al sol es intensa en las zonas de matorral y los puntos de abastecimiento son escasos entre pueblos, por lo que es vital llevar suficiente agua. Recorrer 60 km en tres días exige una buena forma física para asimilar el cansancio acumulado.
Asegúrese de llevar al menos 3 litros de agua diarios, ya que el calor sobre la roca roja del macizo puede ser sofocante. No olvide sellar su credencial en la Oficina de Turismo de Biot y en la catedral de Saint-Léonce al llegar a Fréjus. Como consejo espiritual, visite la capilla de Notre-Dame-de-Jérusalem en Fréjus, una joya decorada por Jean Cocteau.