Esta magistral travesía de 67,7 km por el corazón de la Provenza une la ciudad termal de Aix-en-Provence con los pies de los Alpilles en tres días de marcha (unas 17h en total). El recorrido, con un desnivel positivo de 463m y negativo de 635m, se aleja del bullicio de Aix para adentrarse en los paisajes de Cassigny y el valle del Touloubre. Caminando hacia Éguilles y luego Saint-Cannat, los peregrinos pisan tierras impregnadas de historia romana y medieval, donde discretos oratorios y fincas vinícolas marcan el ritmo. La llegada al Paradou, a través de olivares y garrigas fragantes, ofrece una dimensión contemplativa única frente a la silueta de Les Baux-de-Provence. Es un itinerario espiritual entre luces y sombras, donde el patrimonio templario y el espíritu de Mistral se encuentran.
El esfuerzo se ve acentuado por la distancia acumulada de casi 68 km, lo que exige una buena gestión de la resistencia durante tres días. Los 463 m de desnivel positivo son moderados, pero la exposición prolongada al sol en las zonas llanas y el viento mistral pueden cansar al caminante. Algunos tramos de asfalto al salir de Aix y cerca de Lambesc requieren vigilancia.
Lleve reservas de agua importantes entre Saint-Cannat y Lambesc, ya que los puntos de avituallamiento escasean en plena garriga. No olvide sellar su credencial en la catedral de Saint-Sauveur de Aix antes de partir. Una parada en la abadía de Silvacane, aunque ligeramente apartada, enriquecerá su búsqueda espiritual y arquitectónica.