Esta larga odisea de 85,9 km en tres jornadas sella el final de la Vía Aurelia, llevándole desde la ciudad de Cézanne hasta el corazón de la Provenza antigua. A través de la llanura de la Crau y las colinas de los Alpilles, superará 602m de desnivel positivo y 785m de negativo, con unas 22 horas de marcha acumuladas. El camino atraviesa localidades históricas como Éguilles y Salon-de-Provence antes de entrar en la inmensidad de la Crau. La llegada a los Alyscamps de Arles, necrópolis medieval fundamental para los peregrinos, marca una transición espiritual hacia la Vía de Arlés. El viento mistral y el horizonte infinito de garriga y olivos acompañan este último y majestuoso tramo.
La dificultad radica principalmente en la resistencia necesaria para los 85,9 km y la monotonía de la llanura de la Crau bajo un sol intenso. Aunque los 602m de desnivel son suaves, la falta de sombra y la exposición al viento en las pistas forestales fatigan el cuerpo a largo plazo.
Asegúrese de llevar abundantes reservas de agua para el cruce de la Crau entre Salon y Arlés, ya que los puntos de suministro son escasos. No olvide sellar su credencial en la Colegiata de San Lorenzo en Salon-de-Provence. Se recomienda una visita al castillo del Empéri antes de afrontar el tramo final hacia la necrópolis de Arlés.